En el ir y venir de las olas,
los astros miran y contemplan,
vidas que son como perlas
y vidas de espuma gaseosa.
Perlas cuidadas,
limpias, con alma,
que el mar zarandea,
caen y se levantan.
Espuma que se deshace,
entre burbujas sin aire,
rotas... Sueños banales,
que van a ninguna parte.
Hay veleros que navegan,
sobre arrecifes de coral.
Van donde les lleva la marea,
donde el viento sopla más...
Pescadores engañados,
que jamás remaron,
ni cruzaron el mar a nado...
por quien valía la pena cruzarlo.
Se oyen canciones, leyendas,
mentiras, medias verdades,
que hablan de amor, sirenas,
y de parajes inolvidables.
Los marineros las cantan,
alegres, al son del agua.
Les liberan de su pasado,
y de sí mismos son esclavos.
Bien vivieron tiempo atrás,
aunque no quieran recordarlo.
Pobre alma ingenua que ciega,
les cuidó con corazón entregado.
Cantad, cantad, marineros,
bebed, que brindaremos
por quien no hacéis aprecio.
Que esa perla brilla más,
si no hay una sombra en el mar
que oscurezca su claridad.
Ya no quedan lágrimas,
que hagan,
más salado el mar.
Tampoco estrellas,
que guíen,
a quién no quiso mirar...
La luna es juez, y ve,
vidas a plena luz
vidas en la penumbra...
Y la verdad, vislumbra.
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