jueves, 2 de diciembre de 2021

Madre

 


Nadie dijo que la vida
te condujera por fáciles senderos,
pero superar sus encrucijadas
te hizo una mujer de hierro.

Remaste decidida, casi sin descanso,
por donde otros habrían naufragado.
Tu voluntad te alentaba a seguir,
sin temor a lo que había de venir.

Arreglabas descosidos con remiendos,
tus manos bordaron vestidos de cuento,
y una unión se forjó con tus hilos,
la de cinco corazones distintos.

Tus pasos continuaron su camino,
siempre adelante, andando a tu ritmo,
y te llevaron por el puente de piedra
que contruiste con tu entrega.

Sé, que si sigo tus huellas
podré cruzar cualquier abismo
que se abra entre la tierra
sin miedo a las tinieblas.

Doy gracias por lo que he tenido
por ser mi aliento, mi sustento,
y por estar ahí todo el tiempo
que el destino así ha querido.