Poema contra el acoso escolar.
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Creía que era como un lobo
macho alfa de su manada,
cazando en días lluviosos
sin inmutarse de nada...
Y no era más que un ciervo
que temblaba de miedo,
con el sonido de los gritos
de un enfado paterno.
Creía que era una águila,
una reina de los cielos,
cazando presas, rápida,
con sus garras de acero.
Y no era más que un pichón,
que en su nido lloriqueaba,
reclamando alimento y calor,
de su madre siempre ocupada.
Lobo que ataca sin piedad
a quien no se defiende,
no quiere reconocer
que sabe bien lo que duele.
Águila cruel que aniquila
a quien le hace sombra...
Le angustia si no la miran,
aspira a trato de diosa.
Creían tenerlo todo:
justas victorias,
leales amistades,
fortuna y gloria.
Y no tenían nada,
solo falsas miradas
y la humillante derrota
de quien atacaban.
En algún rincón siniestro
les esperan sus gemelos,
los del todos contra uno,
los que imponen el miedo.
Las heridas no se curan
con desgarros y arañazos,
sino al prestar ayuda
al que está desesperado.
Tal y como es bien sabido
lo que damos recibimos...
El pasado ya está escrito
pero el futuro hay que escribirlo.