lunes, 20 de junio de 2022

Bestias

 Poema contra el acoso escolar.

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Creía que era como un lobo
macho alfa de su manada,
cazando en días lluviosos
sin inmutarse de nada...

Y no era más que un ciervo
que temblaba de miedo,
con el sonido de los gritos
de un enfado paterno.

Creía que era una águila,
una reina de los cielos,
cazando presas, rápida,
con sus garras de acero.

Y no era más que un pichón,
que en su nido lloriqueaba,
reclamando alimento y calor,
de su madre siempre ocupada.

Lobo que ataca sin piedad
a quien no se defiende,
no quiere reconocer
que sabe bien lo que duele.

Águila cruel que aniquila
a quien le hace sombra...
Le angustia si no la miran,
aspira a trato de diosa.

Creían tenerlo todo:
justas victorias,
leales amistades,
fortuna y gloria.

Y no tenían nada,
solo falsas miradas
y la humillante derrota
de quien atacaban.

En algún rincón siniestro
les esperan sus gemelos,
los del todos contra uno,
los que imponen el miedo.

Las heridas no se curan
con desgarros y arañazos,
sino al prestar ayuda
al que está desesperado.

Tal y como es bien sabido
lo que damos recibimos...
El pasado ya está escrito
pero el futuro hay que escribirlo.

Padre

 


Las lecciones de la vida
no saben tan amargas
si vienen de quien te cuida.

Me distes las herramientas
para construir mi destino
que siempre llevo conmigo.

Igual que tus bromas y risas
y los buenos ratos pasados
que recuerdo entre sonrisas.

Tus manos son poderosas
con ellas arreglaste mil cosas
y son fuertes como rocas.

Aunque no puedan controlar
ni el tiempo ni los elementos
permanece siempre el talento.

Conectad@s


Vestidos con abrigos en verano,
rodeados por un muro imaginario,
perdidos en complejos laberintos,
cuya salida está en nosotros mismos.

Cuando detengas tus rápidos pasos,
contempla las estrellas del cielo,
sabes que alguien se habrá parado
para mirar a la vez el firmamento.

Preguntas que fluyen por el aire,
sin una clara respuesta,
aunque creas que nada nos une,
hay una conexión hecha.

Qué sencillo y qué complicado es,
desprendernos de nuestras prendas,
que la brisa acaricie nuestra piel,
y que, conversando, amanezca.

Almas que no confluyen
en un mismo punto,
palabras que no se oyen,
pronunciadas en susurros.

Y, sin embargo, no cambiamos
y solo en sueños, volamos...
Cuanta nostalgia por algo
que solo se ha imaginado.

Vestidos con abrigos en verano,
rodeados por un muro imaginario,
perdidos en complejos laberintos,
cuya salida está en nosotros mismos.







Palabras calladas

 En recuerdo de mi madre.

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Cuantas palabras quedan por decir,
aunque creas que las dices todas,
cada nueva mañana es un devenir,
de experiencias duras y valiosas.

Sigue mi tiempo contando,
y el tuyo se ha parado,
sigue el sol saliendo
sin que estés a mi lado.

Surgen palabras de mi interior
que sé que habrías querido oir,
te siento con el corazón
y consigo verte sonreir.

Acontecimientos cotidianos,
conversaciones llanas,
detalles de lo mundano,
que comparte toda alma.

Estoy hecha de piezas,
de finos hilos de tiempo,
hilvanados en una rueca
de un viejo mito griego.

Y cada momento contigo
son tejidos valiosos
que componen mis vestidos
coloridos y vistosos.

Aunque callemos palabras
las importantes las conocemos,
las que no fueron pronunciadas,
se sienten al dar nuestro afecto.