miércoles, 28 de febrero de 2024

Carta de la madre tierra

 

Dejé tras mi paso un reguero de vida
de hojas verdes, de esperanza, verde
porque la vida valía la pena vivirla.

Y unas manos necias arracaron
lo que había crecido en siglos
sin apreciar un ápice su contenido.

Lloré solo una vez con rugiente rabia
juré que mi dolor sería oído hasta en el cielo
y los rayos quebraron el firmamento entero.

Se rompió la tierra y de ella brotó fuego
y una maldición cayó sobre todos aquellos
que maltratasen lo que nació de nuevo.

Cuando se desbordan los ríos,
cuando las olas reclaman caminos,
es porque van en busca de los malditos.

martes, 6 de febrero de 2024

Plumas de ángel

 




Amó desde siempre los paisajes de lienzo
al contemplar desde el borde abrupto
de los montes solitarios de bojes y cardos
las casitas de los pueblos cercanos.

Se sentía veloz corriendo sin descanso
sobre su bicicleta o sus patines baratos.
El viento le silvaba en su rostro rosado
y le daba aliento para correr otro tanto.

Bailó con el mar y las olas calmadas
mecieron su cuerpo en su fresco regazo.
Oyó que el cielo, susurrando, la llamaba
para que junto a él se fuese volando.

En el fondo sabía como muchos saben
que no pertenecía a ningún lugar
y que tampoco le pertenecía a nadie...
Pero eran fuertes sus lazos de sangre.

Nadie supo ver que en vez de piel
en su cuerpo hacía ya mucho tiempo
que crecían suaves y ligeras plumas
y que volaba a pesar se sus ataduras.

Si por un momento hubieran pensado
que tenía más de ángel que de ser humano
Si hubieran sabido que necesitaba crear
y que sus obras le ayudaban a volar...

Quizás le hubiesen regalado un pincel
para que decorase con un cielo su pared.
La verdad es simple, pero dura,
siempre fue una etérea criatura.