jueves, 9 de marzo de 2023

Carta de la parca

 

Tu, que me has mirado a los ojos,
y me has concedido un rostro, sabes bien,
que la vida no es solo caminar,
que hay que aprender a volar.

A ti, que creíste exhalar tu último suspiro,
y te diste cuenta que no era tu final,
sabes bien, el dolor de decir adiós
aunque no sea para siempre jamás.

Y desde este oscuro inframundo
donde el tiempo es confuso,
no hay pasado ni futuro,
solo el presente dando frutos.

Y así al mundo le fue concedido
el poder controlar el ahora,
pero la mente no es consciente
del gran don que se le otorga.

Yo, que evitaba enamorarme,
me concedí un solo instante
para, en tu agonía, besarte,
como en un idílico romance.

Quise huir de mi misma
y tu, de tu menospreciada vida,
pero en tus ojos habían lágrimas,
por todo aquello que perdías.

Me negué a cumplir tu deseo
de entregarte a la muerte.
Por quererte como te quiero,
te espera mejor suerte.

A tí, que ya conoces el valor
de todo cuanto tienes,
porque casi lo pierdes,
prueba que cometiste un error.

Cuando nos volvamos a ver,
que sea por voluntad del destino
y no porque has vuelto a ser
la sombra alargada de ti mismo.