sábado, 25 de noviembre de 2017

Paloma blanca

La llamaron paloma blanca
y en su pata desnuda
ataron mensajes de paz y esperanza.

Aprendió a volar, a orientarse
y le mostraron un camino 
del que no debía desviarse.

Para cuando salió del palomar
ya era la perfecta mensajera
con un solo horizonte que surcar.

Presa fácil para las flechas de guerra
parecía que su destino allí fuera
era morir por ser quién era.

Y en vez de perecer
en el campo de batalla
cambió de piel.

Sus plumas se volvieron pardas
su pico se encorvó 
como una guadaña...

De su garganta surgió un gañido
que rompió las afiladas flechas
lanzadas por sus enemigos.

Y sus ojos, fiel reflejo
de un atardecer temprano
cambiaron de aspecto.

La débil lumbre que había en ellos
se convirtió en puro fuego
y distinguió mil horizontes 
donde no había cielo.
La llamaron paloma blanca
pero fue halcón en su cuento.