Princesa que no quieres ser princesa
que deseas que tu delicada piel
sea como la de una curtida guerrera.
Miras el horizonte infinito
desde tu balcón de granito
y sientes que tu bella figura
es otra de tantas esculturas.
Princesa que no quieres ser princesa
pero suspiras por el caballero
que te libre de tu uniforme de presa.
Miras quiénes tienes alrededor
y te das cuenta horrorizada
que pocos aprecian tu opinión
y prefieren que estés callada.
Princesa que no quieres ser princesa
reclama tu trono de reina
no te conformes con falsas promesas.
Con cada pequeño gesto
con cada ínfimo paso
abres un sendero
y jaulas llenas de pájaros.