jueves, 5 de agosto de 2021

Blancanieves

 

Piel nívea y labios escarlata,
corazón tierno y dulce mirada.
Hizo frente a la adversidad,
anteponiendo su bondad.

¿Y si le traicionan sus aliados,
le hastían sus vestidos largos,
se tambalea su sólida fe
y le tienta el mismo diablo?

Sería un cuento oscuro y extraño...
El de una mujer, una guerrera,
que defendió su largo reinado
igual que lo haría una fiera.

Piel nívea y labios escarlata,
de corazón frío y mirada de gata,
haciendo frente a la adversidad
con sus afiladas zarpas.

Nadie nunca habría imaginado
que una sencilla azucena,
pudiese resistir y hacer daño,
como un cardo entre la hierba.

Si ves caer un copo de nieve,
recuerda que un alud te espera,
si hieres a quien no debes
y saca fuerzas de flaqueza.

Piel nívea y labios escarlata,
capaz de la peor venganza...
A su paso los gorriones callan
y los sombríos cuervos graznan.

Forma y fondo



Sientes las caricias del viento
y las agujas del agua helada,
sientes el calor del fuego
y de las tiernas palabras.

Tu latir va lento o deprisa,
si corres o te acomodas
y tus pulmones se agitan
cuando ríes o sollozas.

Eres real y perfecto,
sin importar tu forma.
La naturaleza así te hizo
saltándose las normas.

Las estatuas de frío mármol
envidian a los humanos
porque ellas son meras copias
de cuerpos idealizados.

Y solo tu eres único
con lo bueno y lo malo,
aunque no te conformes,
ni quieras aceptarlo.

Delante del espejo cruel
deja de mirar sin ver,
tapa los ojos con tus manos
y percibe tu legado.

La vida fluye en equlibrio,
inunda cada rincón de tu ser,
eres hijo de la madre tierra,
eres el fruto de su querer.

Todos, alguna vez,
hemos cuestionado su obra,
todos, alguna vez,
nos preguntamos por qué...

Y aunque no hayan repuestas
nos engañamos creyendo,
que al profanar nuestra esencia,
arreglamos los defectos.

La verdad de quién eres
está tras tus ojos cerrados,
pero quieres cambiar tu reflejo,
aunque el cambio sea en vano...

Es la mente caprichosa,
la que vive la vida soñando
y se pierde anhelando cosas,
si no le pones un cercado.

Porque tú ya eres perfecto,
porque no importa la forma,
solo importa lo que hay dentro...
y lo demás... es puro cuento.