Ráfagas de aire, me traen gotas de agua,
bajo un cielo ceniciento, que ruge cual fiera.
Cálido refugio parecen todas las casas,
iluminadas por el fuego de sus hogueras.
Suave brisa me acaricia, si voy a la playa,
mientras las olas bailan, meciendo las barcas.
El sol brilla más que nunca de buena mañana
y aún así el calor se ahoga bajo sus aguas.
En frondosos jardines veo crecer los jazmines
y los chorros de agua de románticas fuentes.
En este edén seríamos más que felices
sumando mil horas al tiempo presente.
Si algún día descubres en mí
una mirada perdida,
has de saber que me fui
a otra tierra querida...
Podrás perderte conmigo
allí donde quieras venir,
cierra los ojos, amigo,
se viaja con el sentir.