martes, 6 de febrero de 2024

Plumas de ángel

 




Amó desde siempre los paisajes de lienzo
al contemplar desde el borde abrupto
de los montes solitarios de bojes y cardos
las casitas de los pueblos cercanos.

Se sentía veloz corriendo sin descanso
sobre su bicicleta o sus patines baratos.
El viento le silvaba en su rostro rosado
y le daba aliento para correr otro tanto.

Bailó con el mar y las olas calmadas
mecieron su cuerpo en su fresco regazo.
Oyó que el cielo, susurrando, la llamaba
para que junto a él se fuese volando.

En el fondo sabía como muchos saben
que no pertenecía a ningún lugar
y que tampoco le pertenecía a nadie...
Pero eran fuertes sus lazos de sangre.

Nadie supo ver que en vez de piel
en su cuerpo hacía ya mucho tiempo
que crecían suaves y ligeras plumas
y que volaba a pesar se sus ataduras.

Si por un momento hubieran pensado
que tenía más de ángel que de ser humano
Si hubieran sabido que necesitaba crear
y que sus obras le ayudaban a volar...

Quizás le hubiesen regalado un pincel
para que decorase con un cielo su pared.
La verdad es simple, pero dura,
siempre fue una etérea criatura.

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