Figura dulce y esbelta,
pies
que acarician la arena
y
manos que escriben en ella
mientras
las olas se acercan.
Cabello
revuelto, ropa mojada
manos
frías y en el aire tormenta,
mirada
que reta a la naturaleza,
latidos
de un corazón de diosa.
Pero
el mar no retrocede
y
borra las formas dibujadas
símbolos,
palabras y letras
que
el agua y la brisa se llevan.
Su
cuerpo ha sido derrotado,
sabe
que el destino ha hablado,
y
en la tragedia de haber perdido
sonríe
porque siente que ha ganado.
A
través de las ventanas
de
toda alma pensativa
se
puede ver arena y mar
y
algo escrito en la orilla.
Me he sumergido en la escena.... que chulada.
ResponderEliminarme gusta mucho.
Gracias:)
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