Mis ideas son pájaros exóticos
con un arcoiris en sus plumas
arriesgados, de vuelo acrobático,
que podrían llegar hasta la luna.
Al querer atraparlos con mis manos
por resistirse, pierden las plumas
y el arcoiris que estaba volando
desaparece en la urbe y su bruma.
Ante mí queda un ser extraño
con la mirada perdida
pellejudo y desplumado
que yo quiero que reviva.
Y es que si la fantasía es bella,
la realidad, más bien, es fea.
Pero si le doy mi tiempo, sé,
que volverá a ser como fue.
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