En un lado de un camino
había una anciana sentada
que cantaba su propio himno
con voz apasionada.
Yo me he perdonado a mi misma
por mis continuos errores
por ser quien siempre pisa
la piedra que se interpone.
Yo he perdonado a los míos
por no saber entenderme
aún así me dieron cariño
que es el mejor presente.
A otros también he perdonado:
por no tenderme su mano,
por poner trabas a mis pasos...
Pude llegar, donde no llegaron.
Sí, les he perdonado a ellos
merezcan o no mi perdón,
no soy juez ni lo pretendo
ni quiero jugar a ser dios.
La gente me llamará ingenua
o quizás me digan cobarde,
por vivir una eterna tregua,
por parecerles vulnerable.
Pero yo les digo que vengan
que vivo bien en la penumbra...
Aquí el sol no me deslumbra
y la noche nunca llega.
Que nadie me hable de ofensas,
que nadie escarbe en mi alma...
¡Todas esas cuentas
ya fueron pagadas!
Para qué mirar el pasado,
para ver solo lo malo...
Yo miro el presente,
¡que el futuro está aquí al lado!
No hay comentarios:
Publicar un comentario
En breve aparecerá tu comentario.