jueves, 21 de septiembre de 2017
La hormiga reina que jamás reinó
Yo que vivía en un día sin fin,
donde nada me faltaba
y me sentía amada
por este mundo gris.
Se cayeron mis alas
cuando vino la noche
y entró frío por la ventana,
se cayeron mis alas.
Yo que creía que en un vuelo
podría alcanzar el cielo,
que nada estaba lejos,
que mandaba en mis sueños.
Se cayeron mis alas,
al quedarme atrapada
en una tela de araña,
se cayeron mis alas.
Yo que creía que era fuerte,
como una roca en la playa
que resiste las corrientes,
y las olas de espuma blanca.
Se cayeron mis alas
cuando vi la muerte
mirarme a la cara,
se cayeron mis alas...
Yo que temí por mi suerte
si algún día me fallaban,
me di cuenta, tarde,
que no las necesitaba.
Se cayeron mis alas
y aún así alcé el vuelo
porque mi alma es más ligera
que un suspiro del viento.
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Que bonito. Me encanta.
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